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Cuatro lecciones aprendidas gracias a la EADH

Posted Antonio Rojas Castro Investigación
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Mascota de la EADH

En junio o julio de 2015, poco antes de terminar mi tesis, empecé a colaborar con la Asociación Europea de Humanidades Digitales (EADH). Animado por varios conocidos, me había postulado como candidato del Ejecutivo defendiendo la necesidad de incrementar el uso de las redes sociales para destacar eventos de lo que se puede llamar “periferia europea”; no fui elegido miembro de ese comité, pero el entonces director de la asociación, Jan Christoph Meister, me propuso colaborar con tres communication fellows (James O’Sullivan, Elisa Papaki y Oliviero Bagnoli) haciendo tareas de coordinación y perfilando una estrategia de comunicación.

Han pasado ya más de dos años, y puesto que mi colaboración con la EADH finalizará en diciembre de 2017, ha llegado el momento de actualizar este blog para dejar constancia de mi paso por la asociación y poner un poco de orden en lo que ha sido una experiencia muy gratificante. Mi objetivo, por tanto, no es relatar los logros e hitos ni proporcionar cifras que avalen una narrativa de éxito estereotipada (para los interesados, es posible consultar un póster de 2016), sino dar una idea aproximada sobre el espíritu que ha animado nuestras acciones.

Servicio

Ser miembro del Ejecutivo o colaborar de alguna manera con una asociación no es un premio ni una distinción; antes al contrario, se trata de un servicio que un individuo decide llevar a cabo para beneficiar a otros. Formar parte de la EADH e intercambiar mensajes a diario con los miembros de la dirección me ha permitido descubrir que, más que representar a determinado grupo (como si se tratara de una democracia representativa), el objetivo de los integrantes es (o debería ser) trabajar para favorecer e impulsar el avance de las Humanidades Digitales. En este sentido, creo que las asociaciones o sociedades académicas solo son útiles si no se conciben como un fin en sí mismo. En otras palabras, cuando se convierten en una herramienta para el cambio y el progreso.

Transparencia

Como consecuencia, una asociación que no es abierta ni está dispuesta a escuchar y a dialogar con sus miembros está abocada a su extinción. Por este motivo, la EADH es, en gran parte, una asociación transparente que publica todos sus documentos y minutas en su web. Los documentos deben ser accesibles antes, durante y después de todos los procesos de votación y/o elección. Solo de esta manera, es posible llevar a cabo una estrategia de participación verdadera.

Participación

En el caso de la EADH nuestro objetivo principal es dar prioridad a las noticias relacionadas con la asociación y con sus organizaciones asociadas. Sin embargo, también queríamos incrementar la participación de sus miembros y socios; por eso nos centramos en dos objetivos bottom-up: por un lado, permitir el envío de noticias para su publicación en la web; y, por el otro, la creación de una página y un slider nutrido con envíos de investigadores a fin de documentar los proyectos de Humanidades Digitales en Europa. Ambas iniciativas, me parece, han sido muy bien recibidas. Ahora bien, solo se pueden llevar a cabo con voluntad, tiempo y disposición, es decir, si hay una persona o un grupo de personas responsables de actualizar la web con nuevos contenidos de manera diaria o semanal.

Diversidad

Pass the micLa diversidad, creo, no se consigue únicamente eligiendo miembros del Ejecutivo de países, lenguas o culturas no anglosajonas, sino dando voz a todo el mundo que quiera hablar. Es decir, permitiendo que cualquiera pueda (es decir, sea libre de) expresar su punto de vista y promover sus iniciativas, acciones e ideas. No se trata tanto de “representar” sino de “pasar el micrófono”. En este sentido, me gusta especialmente el documento sobre Diversidad e Inclusividad escrito por los miembros del Ejecutivo porque pone el acento en el estatuto epistemológico de la diversidad.

La “diversidad” se entiende aquí desde contexto europeo (más filosófico, si se quiere, que entronca con la idea de ‘autonomía’ e ‘independencia intelectual’) alejada de los condicionantes de lengua, raza y género con que a menudo se asocia. Esto no significa que esos condicionantes no sean operativos en Europa y que no convenga que los desenmascaremos; por ejemplo, la mayoría de publicaciones siguen siendo en inglés (aunque aceptamos envíos en cualquier lengua europea). En conclusión, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión son las condiciones necesarias para la diversidad.

***

La estrategia de comunicación desarrollada en estos años no está exenta de acciones concretas e incluso practicidades. Quizás sería más útil escribir una entrada con consejos sobre cómo crear una marca o potenciar la identidad digital de una organización. No creo, sin embargo, que haya una fórmula mágica para conseguir más seguidores o para que nuestras acciones se difundan. Además, odio esos posts escritos por y para community managers con un listado de tips y tools para potenciar tu social media identity. En la mayoría de casos, de hecho, los mensajes no llegan a su destinatario, y se pierden en la marabunta de información que recibimos cada día. Lo más importante es tener claro qué objetivos se quieren conseguir y compartir contenidos de calidad. El resto es cuestión de trabajo, dedicación constante y tiempo.

Antonio Rojas Castro holds a doctorate in Humanities from the Universitat Pompeu Fabra (Barcelona, Spain). He is currently working as a researcher at the Cologne Center for eHumanities and contributing to The Programming Historian en español.

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